martes, 7 de enero de 2014

Vivir es increíble.

No hay porqué estar triste. Lo aprendí de pequeña. Que sea cual sea la razón, nunca llore. Llorar es decirle al mundo que no puedes, que no estás preparada, y puede que sea demasiado orgullosa para hacerlo, y quizás por eso no lo hago. 
Y tampoco duro mucho enfadada, o deprimida. Lo mismo que la semana pasada lo vi todo negro, y me despedí, y les dije a todos adiós  hoy veo la vida con otro color, con otra esencia, con otra mirada. Hoy veo el mundo, y sonrío. Miro la gente, los pequeños detalles, los grandes... Hoy lo veo TODO... y me encanta.






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